jueves, 20 de marzo de 2008

Cuando ya estaba en el cielo…

No puedo negar que lo amo, que se que es el hombre que esperaba y necesitaba y que solo ver sus ojos fijos en los míos cambia todo alrededor pero no por eso voy a jugar un juego que no me gusta, que no comprendo y que no me deja nada bueno…
Hoy acordamos vernos y nos vimos, llegó tarde, como siempre y llegó a los 2 segundos -el ex (CASUALMENTE) y pues henos ahí discutiendo por su presencia delante de él. El EX estaba molesto porque lo dejé plantado y por eso pretendió integrarse a mi plan con D. Pero el problema no es ese, es que D –mi D- parecía fascinado con la idea, se dedico a tocarlo, a acariciar su cabeza, a preguntarle cosas y pues… señal más clara no puedo tener de que soy yo el que no tiene nada que estar haciendo ahí, que para él es más importante su amigo / ex que yo, que disfruta más su presencia y su compañía, que no soy para él lo que él es para mí: ese hombre que me cimbra el mundo, que me hace querer dejar de estar solo e integrarlo a mis planes, que me pone loco con un mensaje o una llamada, que con una mirada me tiene donde quiere…
No quiere ni pretende dejar de hablar con él… ni yo se lo pediría pero pues es la segunda vez que lo escoge sobre mi y honestamente para que perder mi tiempo y clavarme más si no es algo reciproco.
Tengo infinidad de noches para llorarle y miles de segundos para añorar lo que no fue pero no tengo ganas de ser utilizado y burlado, no esta vez y se que lo he dicho muchas veces pero de verdad que no soy como antes y pues mejor solo que mal acompañado o en este caso acompañado de más…
Una disculpa por estas líneas tan mal escritas, son todo sentimiento y cero estilo… ya pronto tendré la versión editada…cuando la cabeza se enfríe y el corazón cicatrice…

1 comentario:

Pável dijo...

No se pide perdón por lo que se siente, se pide perdón por las jaladas que a usted le hicieron. Debería dedicarse a una terapéutica sesión de voodoo, vaya y consiga agujitas, una fotito, ay, sí, ya hasta se me antojó.

Que nos teman, porque nos vengaremos.